Después de casar a su hija Kay con Buckley Dunstan, Stanley Banks se siente libre y feliz. Los días transcurren apaciblemente hasta que se entera de que va a ser abuelo, situación que provocará una gran rivalidad entre su familia y la de su yerno.
La felicidad no se alcanza mediante la inexistencia de problemas, sino enfrentándote a ellos. - Steve Maraboli