El inquilino es una película española de 1957 dirigida por José Antonio Nieves Conde. Un matrimonio con cuatro hijos recibe la orden de desahucio, pues van a echar abajo el edificio, por lo que se ven obligados a buscar incansablemente otro sitio donde vivir, a contrarreloj, mientras el bloque se va derrumbando a su alrededor. Drama social donde se muestran, de forma valiente para la época en que está hecha la película, las penurias de las familias de clase media-baja y los problemas de vivienda en los años cincuenta, metidos de lleno en la especulación del suelo.[